Curso: Introducción a las enseñanzas de Krishnamurti

Unidad 6

Comprendiendo al Pensamiento



"Si el pensamiento es capaz de pensar acerca de la Verdad, entonces no será la Verdad. La Verdad es un estado del ser donde la actividad del pensamiento ha cesado."
- Krishnamurti


Una de las cosas más extraordinarias en esta vida es el comprender toda la estructura de nuestro pensamiento, así como el contenido de nuestra conciencia la cual está compuesta básicamente por todos nuestros pensamientos.

Muchas personas apenas si se dan cuenta que nuestro cerebro está parloteando todo el día, las 24 horas, aún cuando estemos dormidos. En otras palabras nuestro cerebro nunca descansa, siempre hay una desordenada actividad del pensamiento. Basta poner un poco de atención para darse cuenta de todo el desorden y confusión que existe en nuestro cerebro. Los pensamientos entran y salen sin coherencia alguna. Algo importante a darse cuenta es que el pensamiento toma los datos de la memoria, ya sea en forma de imágenes o símbolos, a su vez la memoria (células cerebrales) crece por medio de las experiencias que vamos teniendo. Algunas experiencias se almacenan en el inconsciente y otras en el conciente. El inconsciente no es una zona obscura ni mística, sino quiere decir que simplemente no estamos concientes de ciertos recuerdos. Al paso del tiempo algunos recuerdos pasan del conciente al inconsciente y viceversa.

Veámoslo de otro modo, la acumulación de experiencias es almacenada en la memoria, la cual constituye nuestro conocimiento y la reacción a esa memoria es el pensar. Por lo tanto, todo lo que pensamos está basado únicamente en la memoria o sea el pasado. El pensamiento es un proceso material que se da en el cerebro y en su altamente desarrollado sistema nervioso del hombre.

El pensamiento ha sido utilizado por la humanidad para crear mayor comodidad, mejor tecnología, lograr un gran avance médico, etc. Pero a su vez por la falta de comprensión de sí mismo ha creado las divisiones entre naciones, religiones y sus dioses, lo cual ha causado guerras interminables, dolor y sufrimiento.

El pensamiento es siempre fragmentario, divisivo. Al estar siempre condicionado al conocimiento de la memoria, y sabemos que en nada se puede tener un conocimiento absoluto, entonces el resultado de su acción siempre estará fragmentado, siempre será limitado y siempre traerá mayor conflicto.

El hombre al no comprender la vida y motivado por el temor a la muerte o sea la impermanencia, ha creado una imagen o idea de algo permanente que le ha llamado Dios. Le ha dado un tremendo poder y adoración. Al paso del tiempo el hombre a adorado a la propia creación de su pensamiento, a la propia creación de su altamente desarrollado sistema nervioso. Aquí, nuevamente a lo que me refiero es que una cosa es la idea creada por el pensamiento y otra es la realidad misma.

El punto no está en negar o aceptar la existencia de Dios. En todo caso Dios es lo desconocido y todo lo que pueda decirse es justamente lo que no es. Lo que sí es un hecho es que lo que hemos estado adorando por siglos es nuestra propia creación mental, o sea algo limitado que sólo sirve para satisfacer nuestras necesidades egoístas.

Solo si se observa con libertad se puede conocer la verdad, se puede conocer si existe o no Dios. Una mente temerosa es una mente limitada que solo puede observar fragmentos. Una mente condicionada no puede ver la realidad, lo que es, simplemente vive una vida de ilusiones arrastrada por la sociedad con todas sus propagandas.

El observar todo el proceso de la mente, del pensamiento y llegar a una comprensión que conduce a la libertad, requiere de mucha energía y de que nuestra mente no esté distraída con los múltiples entretenimientos que tenemos durante toda nuestra vida. La religión en la mayoría de los casos ha sido tomada por las personas como un gran entretenimiento que adormece nuestros sentidos, nuestra capacidad de investigación y nuestra capacidad de observar lo que es. A esta gente le falta la capacidad de inquirir en la vida misma, de cuestionar su conocimiento lo cual es el pasado y por lo tanto nunca vive de frente a la vida. Nunca enfrenta con frescura a la vida sino solo a través de sus creencias, las cuales forman una barrera entre éste individuo y la vida. Y si Dios es la vida, entonces nunca lo podrán conocer.

El pensamiento que es el generador de todo miedo, de toda codicia, de toda ambición y de todo sufrimiento, es lo que forma nuestro "yo inferior", el cual es el centro de todos nuestros pensamientos, es en sí nuestro mundo, es lo que somos. La personalidad es separatista por naturaleza para poder existir. La personalidad se reconoce a sí mismo como una individualidad separada, diferente de los demás. Constantemente repasa sus gustos, sus deseos, sus ambiciones, sus sueños. Pero toda vez que hay ese movimiento de división, lo cual ocurre todo el tiempo, entonces tiene que existir el conflicto y su consecuencia que es el dolor y sufrimiento. Si nos damos cuenta el dolor y el sufrimiento nos acompañan desde que nacemos hasta que morimos. Y estamos tan acostumbrados al sufrimiento que parece ser algo natural del cual hay que escaparse por medio de algún entretenimiento.

Es difícil imaginarse vivir una vida donde el centro de ésta no sea la personalidad, donde no hay pensamientos de división y egoísmo, de deseos de llegar a ser algo que no somos, de vivir una vida codiciosa sin límites, trabajar durante toda la vida sin saciar sus necesidades egoístas, de buscar en nuestras relaciones la sola satisfacción de los deseos sexuales y necesidades económicas, de vivir una vida llena de creencias religiosas y estúpidas tradiciones. El vivir a través de la personalidad es la negación de la vida.



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